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No pretendemos con este apartado sustituir las opiniones e informaciones expertas que se pueden encontrar en libros o en la red en referencia a estas enfermedades. Simplemente pretendemos un acercamiento básico a las mismas, a fin de conocer un poco mejor a nuestros gatos. |
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Las enfermedades felinas más frecuentes se dividen en dos grandes grupos: las de origen vírico (PIF, FeLV y FIV) y las de carácter genético (HCM y PKD). A continuación haremos una breve reseña de cada una de ellas, pero te animamos a que amplíes esta información en lugares especializados. Para ayudarte un poco, al final de cada apartado incluímos una bibliografía de las fuentes que hemos usado para la redacción de estos artículos. |
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La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es una enfermedad producida por un coronavirus felino. Se ha identificado la existencia de dos tipos de coronavirus felinos: FIPV (Virus de la Peritonitis Infecciosa Felina) y FECV (Coronavirus Entérico Felino). Ambos son exactamente iguales desde el punto de vista genético y antigénico. Sin embargo, uno de ellos, el FIPV, desarrolla una enfermedad mortal mientras que el otro, el FECV, sólo una leve enteritis (la sintomatología suele ser una simple diarrea). |
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Actualmente se acepta que el FIPV es una mutación del FECV que se produce en una minoría de la población felina (en torno a un 10% en gatos de criadero; en gatos que viven solos el riesgo se reduce considerablemente). Existen, además, distintas cepas de FIPV, desde la más virulentas, que originan una mortalidad del 100% en los gatos infectados hasta las más leves, que sólo producen FIP en una minoría de los individuos. |
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Los gatos muy jóvenes (0-2 años) o muy viejos (más de 10) son las poblaciones más afectadas. |
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En general no existe un acuerdo firme sobre la disposición de determinadas razas o sexos a desarrollar la enfermedad. Hay quienes afirman que algunas líneas está más predispuestas a la mutación del FECV, pero esto no está científicamente comprobado. También existen estudios que intentan demostrar la relación entre una situación de estrés (partos, exposiciones, cambios de domicilio) y la mutación del PIF. Aunque aún no esté corroborado, parece que situaciones que depriman el sistema inmunológico del gato pueden provocar que el FECV mute en FIPV. |
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Existen dos tipos de test que determinan la presencia de anticuerpos contra el Coronavirus en el organismo del gato, el IFI y el ELISA. No obstante, al tratarse el FECV y el FIPV dos tipos de virus genética y antigénicamente iguales, la presencia de anticuerpos contra el Coronavirus no avisa bajo ningún concepto que el gato esté infectado de FIPV. Por eso, se debe dar a los resultados de estas pruebas un valor relativo, en función del resto de pruebas sintomáticas e histológicas. Si el gato no presenta síntomas, probablemente sea portador de un simple Coronavirus no mutado, y por tanto inofensivo. |
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El FECV es un Coronavirus altamente infeccioso. El gato infectado lo excreta sobre todo por las heces, quizás también a través de la orina y secreciones oronasales. El gato infectado sólo excreta el virus mientras este no ha mutado. Si el virus FECV muta en un FIPV, dejará de excretarlo, para dar paso a los síntomas propios de la enfermedad. |
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| Una vez el virus FECV muta en una Peritonitis Infecciosa Felina, la enfermedad puede presentarse de dos formas distintas, o bien hacerlo de una para evolucionar más tarde en la otra: PIF efusiva o húmeda y PIF no efusiva o seca. La PIF húmeda se caracteriza sobre todo por una acumulación importante de exudado en la cavidad abdominal que presentará en su análisis un alto nivel en proteínas. Esta forma es la menos difícil de diagnosticar. La forma no efusiva o seca se caracteriza por la formación de granulomas en órganos vitales como riñones, hígado o bazo y por lesiones en el sistema nervioso central. Esta forma no efusiva en general no se puede diagnosticar hasta no hacer un análisis postmortem del animal (necropsia). | |
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Muestra del exudado que se acumula en el abdomen de un gato afectado por la forma efusiva o húmeda de PIF. |
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Vista frontal del abdomen de un gato afectado por la forma efusiva o húmeda de PIF. |
Formación de granulomas en el riñón de un gato afectado por la forma no efusiva o seca de PIF. |
Una vez se ha desarrollado la Peritonitis, no existe un tratamiento que salve la vida del animal, a lo sumo, que la alargue algunas semanas o meses. La mejor arma contra la enfermedad es el control de la infestación por FECV. Se recomienda la separación de gatos positivos de los negativos, y el control periódico de estos mismos para vigilar los niveles de anticuerpos frente al virus. Es frecuente que gatos positivos aislados se negativicen. La limpieza y desinfección frecuente de las bandejas suele reducir considerablemente los títulos de anticuerpos también. |
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Existe en el mercado una vacuna contra el PIF, pero su eficacia es nula en gatos positivos y de dudosa protección en los negativos, siendo su uso, según algunos, incluso contraproducente. |
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http://www.infomascota.com/articulos/veterinaria/gatos/2002/2/28/vet_fip_1/index.asp |
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FeLV, siglas en inglés de Feline Leukemia Virus (en español, Virus de la Leucemia Felina). |
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La leucemia es un cáncer de los leucocitos, las células que se encargan de proteger al organismo frente a las infecciones. El virus que la provoca pertenece a la familia de los Retrovirus (guarda su información genética como ARN, por lo que se integra en el material genético de la célula infectada y se perpetua en el organismo infectado) y además de ser altamente contagioso, es el causante de un amplio abanico de enfermedades mortales. En general, la muerte de los gatos infectados por el virus de la Leucemia no se debe al virus propiamente dicho, sino al deficiente sistema inmune que dicho virus provoca en su Sistema Inmunológico, haciéndolo ineficaz ante posibles enfermedades. |
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La presencia del virus es mínima en comunidades “controladas” que viven en interior (por ej. gatos de criadero), pero aumenta considerablemente en gatos de exterior o que provienen de lugares con poco o ningún control (gatos callejeros, protectoras…). |
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La transmisión del virus es por saliva, secreciones nasales, lágrimas, leche de la madre y, posiblemente, por orina y heces. El virus también se transmite por vía intrauterina y a través de la leche durante el amamantamiento. |
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Una vez entra en contacto con el ambiente, el virus tiene una supervivencia escasa, prácticamente nula. Esto hace que sea difícil su transmisión en clínicas veterinarias, exposiciones, etc. |
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Existe una vacuna contra el virus de la Leucemia Felina cuya efectividad es bastante alta aplicada en gatos negativos. No obstante, no se recomienda que gatos positivos convivan con negativos aunque estén vacunados. |
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No todos los gatos que entran en contacto con el virus se contagian, incluso no estando vacunados. Todo depende de varios factores, como sus sistema inmunológico, su edad, la cepa determinada del virus, etc. La infección suele darse sobre todo en individuos jóvenes o muy mayores. Algunos de los gatos se harán inmunes al virus, pero otros, aunque sobrevivan, serán portadores del mismo de por vida. En estos casos, el gato podrá llevar una vida totalmente normal, si bien sería oportuno que no convivieran con otros gatos ni salieran al exterior, teniendo en cuenta la fragilidad de sus sistema inmunológico. |
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Existen tres tipos de test para revelar la presencia de virus en el organismo del gato: ELISA, IFA y PCR. La utilización de los mismos es muy aconsejable en caso de incorporaciones de nuevos gatos a una comunidad felina negativa. Un resultado positivo deberá ser repetido con posterioridad. Uno negativo no será necesario a no ser que el animal muestre una sintomatología que pueda encajar con los signos propios de la enfermedad (el test podría haberse realizado durante el período de incubación). |
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http://www.milgatos.com/1f023d95511303a05/24a6bc95670fdfd0c/index.html |
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| Al igual que el FeLV, el Virus de la Inmunodeficiencia Felina (FIV) pertenece a la familia de los Retrovirus y como él, contribuye al debilitamiento del sistema inmunológico, por lo que se le conoce también con el nombre de SIDA felino. Sin embargo, a diferencia del FeLV, el FIV pertenece a una subfamilia denominada Lentovirus, que se caracterizan por permanecer inactivos durante meses o incluso años antes de aparecer signos de enfermedad. | |
| El virus de la Inmunodeficiencia se contagia sobre todo por mordeduras (contacto sangre-sangre, aunque también la madre puede transmitirlo a sus hijos, ya sea via intrauterina como durante la lactancia), por lo que se da generalmente en gatos machos adultos no castrados con acceso al exterior, a causa de las peleas territoriales y por las hembras. Por eso, la mejor prevención para esta enfermedad es el aislamiento de dichos gatos positivos y evidentemente su castración para evitar futuras peleas. | |
Un gato positivo de FIV lo será de por vida, mientras que uno positivo de FeLV tiene la posibilidad de eliminarlo y llegar a ser negativo. No obstante, el virus de la Leucemia es más altamente contagioso y su capacidad de infección, mucho más rápida que la del FIV. |
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| Un gato infectado de FIV va viendo menguar su salud durante meses o años. Rara vez llegan a la fase de SIDA propiamente dicha, pues la sintomatología suele ser tan severa que sus propietarios deciden su sacrificio humanitario antes de llegar a ese punto. | |
| Hasta hoy, no se ha logrado desarrollar una vacuna eficaz contra el FIV. No obstante, sí existen varios métodos para identificar los anticuerpos en el organismo del animal, de modo que lo ideal es testar a todos los gatos y jamás introducir uno nuevo sin un test previo y su posterior repetición. Los gatos testados positivos deben aislarse y jamás deberían acceder al exterior. | |
| El virus de la Inmunodeficiencia Felina es exclusivo de la especie y no se transmite a los humanos. | |
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| La PKD (siglas del inglés Polycystic Kidney Disease,Enfermedad Poliquística Renal en español) es una enfermedad hereditaria que afecta fundamentalmente a los riñones y que se ha detectado en los gatos de razas Persa y Exótico y, consecuentemente, en otras razas con un alto contenido de sangre persa. Consiste en la aparición de pequeños quistes en la corteza renal, que aumentan de tamaño con la edad a medida que se rellenan de orina, y que provocan la aparición de una insuficiencia renal irreversible. Los quistes están presentes desde el nacimiento del gatito pero van aumentando progresivamente de tamaño a medida que crece el gato y siempre aparecen en ambos riñones. | |
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Aspecto macroscópico de un riñón normal (a) y de un riñón extraído a un gato fallecido por insuficiencia renal a causa de una PKD (b). |
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| Clínicamente se manifiesta con disfunciones renales alrededor de los 7 años de edad aunque hay animales que desarrollan la insuficiencia renal con 4 ó 5 años y otros que no llegan a tener manifestaciones clínicas nunca y fallecen por otras causas relacionadas con la edad. Algunos síntomas clínicos pueden ser: depresión generalizada, falta de apetito, sed excesiva, uso muy frecuente de la bandeja para orinar y pérdida de peso. | |
| Hasta hace poco, la forma de diagnóstico de la PKD ha sido mediante ecografía. No obstante, desde hace algunos años existe la posibilidad de testar genéticamente a los gatos, de forma que se puede determinar desde el mismo momento del nacimiento qué gatos genéticamente positivos y, por tanto, susceptibles de desarrollarla, y qué gatos son sanos y por consiguiente nunca la padecerán ni la traspasarán a su descendencia. | |
| Un animal positivo es un gato que puede desarrollar con el paso de los años una insuficiencia renal crónica por lo que a partir de una cierta edad deberá someterse a controles veterinarios periódicos que nos informen de su estado y de sus necesidades dietéticas. No es un gato enfermo, sino un animal que puede desarrollar una insuficiencia renal. Si se toman las debidas precauciones, sobre todo en cuanto a su alimentación, una mascota positiva puede vivir muchos años con una buena calidad de vida. | |
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| La HCM (Hypertrophic Cardiomyopathy o, en español, Cardiomiopatía Hipertrófica Felina), consiste básicamente en el engrosamiento de la pared izquierda del corazón. Dicho engrosamiento resulta en una falta de elasticidad que impide el bombeo necesario de sangre, provocando un aumento de la presión diastólica del ventrículo izquierdo, que termina en edema pulmonar y derrame. | |
| La hipertrofia del ventrículo izquierdo es muy común en gatos de cualquier raza. En general, las causas pueden ser varias: frecuentemente está asociada a un problema de hipertensión (comúnmente relacionado con fallo renal) o de hipertiroidismo, si bien en estos casos no se habla propiamente de una HCM. Los signos clínicos más evidentes son: tos, arritmias cardiacas, dificultades respitarotiras, intolerancia al ejercicio, cansancio y parálisis leve de extremidades posteriores. | |
| La Cardiomiopatía Hipertrófica que aquí nos ocupa es de índole hereditario. Se ha comprobado que es la mutación de un gen específico dominante de penetración incompleta la que la desencadena. Aunque hasta hace poco la única manera de diagnosticar una HCM en un gato era mediante ecografía del corazón (Eco-Doppler), hoy también tenemos la posibilidad de determinar si genéticamente nuestro gato es o no portador de la enfermedad mediante un test de ADN , si bien esta posibilidad es sólo posible por el momento en gatos Maine Coon, una de las razas más afectadas (se calcula que entre un 40-50% de la población mundial de estos gatos está afectada, si bien la mayoría por la forma leve -gatos heterocigotos-). | |
| No obstante, y como suele ocurrir, este test no es ninguna panacea. Según estudios, se sospecha que hay entre 100-300 genes distintos que pueden mutar, provocando una HCM. El test que existe hasta el momento sólo determina la mutación de uno de ellos, el denominado MYBPC3. Dependiendo del número de alelos mutados, un gato puede ser: | |
Homocigótico normal (dos copias normales o no mutadas del gen MYBPC3); |
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Heterocigótico (una copia normal y otra mutada del gen MYBPC3); |
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Homocigótico mutado (dos copias defectuosas del gen MYBPC3). |
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| Un gato Homocigótico normal nunca desarrollará lo que se denomina la forma HCM1 de Cardiomiopatía Hipertrófica (aunque sí sería susceptible de desarrollar otra forma de HCM provocada por la mutación de cualquiera de los otros genes responsables cuya detección mediante test genético todavía no es posible. De ahí que se recomiendo la realización de Eco-doppler de forma regular). | |
| Un gato Heterocigótico puede desarrollar una forma leve de cardiomiopatía, si bien muy rara vez será tan acusada que llegue a causar su muerte prematura. De hecho, sólo muere efectivamente de HCM un porcentaje muy pequeño y siempre en edades tardías (a partir de los 10 años). No obstante, si se usa como gato reproductor en un criadero puede transmitir la anomalía genética a la mitad de su descendencia. | |
| Finalmente, un gato Homocigótico mutado desarrolla, en general, una forma precoz y grave de Cardiomiopatía y transmite la anomalía genética al 100% de su descendencia. Las formas más graves de Cardiomiopatía conducen a la muerte del animal antes del año de edad. Es por ello totalmente contraproducente el uso de gatos Homocigóticos mutados para la reproducción. | |
| Actualmente no existe tratamiento capaz de curar la HCM. No obstante, sí hay tratamientos paliativos de la enfermedad, que si bien no la eliminan, ayudan a prolongar la vida de los animales afectados. | |
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